Compraron tres cuadros por menos de 300 € para decorar un restaurante en Pollença. Años después descubrieron que uno de ellos podía ser una pieza histórica valorada en millones.

En este episodio, conversamos con Santiago Camarote, sobre su extraordinaria historia.

Durante años, el cuadro estuvo colgado entre los baños y la cocina de su restaurante en Puerto de Pollença. Para Santiago y su mujer no era una inversión ni un posible tesoro: simplemente era “su cuadro”. Una pintura con la que desarrollaron una conexión difícil de explicar y que trasladaban del restaurante a casa al terminar cada temporada.

Hasta que, en octubre de 2021, un desconocido entró al restaurante.

Se detuvo frente a la obra durante aproximadamente diez minutos, pidió hablar con el propietario y le hizo una pregunta:

“¿Usted sabe lo que tiene aquí?”

Aquel encuentro desencadenó una historia que llevaría a Santiago a contactar con museos, historiadores, abogados y especialistas en arte de diferentes países.